Introspección…

Publicado: 2 octubre, 2010 en DIVAGACIONES

Hoy me he conectado a mi más o menos abandonado blog, con la novedad de que ahora estaremos alojados en el servidor de WordPress. No sé si la noticia me ha gustado o no, pero le daré una oportunidad. Al fin y al cabo, nadie lee estas líneas más que yo.

Realmente no tengo nada extraordinario que contar, sólo son las ganas de escribir las que tengo a flor de piel y me incitan a seguir moviendo mis dedos sobre el teclado. Insisto, no sé para qué hago esto… me sirve de catársis cuando menos.

Esta semana me ha pillado molesto, enojado, frustrado en varios sentidos. No podría nombrar un motivo ni enumerar varios, sencillamente es un estado de ánimo que ya no puedo evitar. De repente me he encontrado taciturno, sombrío, solitario. Cierto, siempre he sido así, pero es distinto cuando te das cuenta de ello e intentas darle un cauce útil a tus otrora “defectos”.

Puede que haya un jardín de infancia en mí…

Camino por las calles del pueblo en el que vivo y a cada rato encuentro caras que en otro momento estudiaron conmigo en la primaria, secundaria… incluso el jardín de niños.  Es curioso recordar los rostros, andar de fisonomista aunque no siempre me dan ganas de saludar. De hecho pocas veces lo hago. Pero lo más extraño es verlos al lado de “alguien” y “algunos” niños. No me sorprende, más bien, me hace sentir extraño. Extraño porque una vez más, al observar todo esto desde el lado externo, no puedo sino corroborar el concepto personal que tengo de mi mismo: soy un personaje que no pertenece a esta historia.

Y es que yo no me imagino, ni espero estar al lado de alguien. No quiero casarme en una iglesia, por favor, no, nada de eso. Mucho menos pensar en “formar una familia” (Caramba, ¿A qué diablos se refieren con eso realmente?).  No voy a dejar ir mis sueños y ambiciones personales por darle cabida a los de alguien más en mi vida. Soy un egocéntrico, sí, pero a diferencia de los demás, lo acepto y lo asimilo como tal. Nada de dobles morales ni de juramentos de “hasta que la muerte nos separe”. Eso es falso.

Falso porque difícilmente una persona puede convertirse en el proveedor de todas las necesidades de otra. Llámense psicológicas, sexuales, sociales. Es completamente difícil por no llamar imposible. Puedo apostar, con la seguridad de ganar, que todas las parejas experimentan a menudo sentimientos de insatisfacción que tienen que reprimir “por respeto” a la otra persona, porque “se casaron frente a un altar”, porque “qué dirán de mí, qué dirán de ti”, porque “tenemos hijos de por medio”, etc.

Si molestarán, si envenenarán el ambiente de felicidad que se respira en nuestro hogar…

Llámame cómo se te de la gana. Ya estaré consciente de ello en todo caso antes de que me lo digas. Pero el punto es que no me hago  a la idea de estar con alguien para siempre o compartiendo mi vida. No creo que alguien me pueda aguantar y dudo que yo pueda aguantar a alguien más. ¿Se imaginan soportar escuchar los sonoros ruidos cuando uno va al baño? ¿O tener que limpiar la suciedad de otra persona en mi propia casa? Por eso retomo el punto: soy un alienado de esta sociedad.

Bueno, tal vez ni tanto. Tuve una vez realmente el deseo de estar con alguien. Ya no recuerdo exactamente cuándo, ni cómo ni con quién. Pero aún más importante, no recuerdo el por qué. Si nuevamente surgiera en mi ese deseo tendría que ser el cúmulo de varias circunstancias: la otra persona tendría que ser alguien realmente especial.

Tuve una vez el deseo de ser una perversión…

¿Y qué es una persona especial para mí? Bueno, mis amigos, mi familia (padres, primos, etc) y otras personas que conozco son especiales. Pero en el sentido cursi de la acepción hablo de esa persona que realmente te inspira a jugártela y compartir con ella algo más que una amistad o una relación del día a día. Como sé que difícilmente la voy a encontrar, igual y vale la pena mencionar lo que esperaría de ella: aceptación mutua y tolerancia.

Creo que con esos dos atributos el resto vendría solo. Pero, de nuevo, es completamente difícil que alguien me acepte como soy y de plano a mí me cuesta muchísimo trabajo aceptar a las personas. Las chicas pueden llegar a ser un serio dolor de cabeza cuando se lo proponen. Especialmente cuando comienzan a depender emocionalmente de ti. ¡Qué fastidio! ¿Acaso no tienen vida propia? Ok, ok, entiendo el punto de “compartir mi vida” con alguien más, pero NO SE LA VOY A REGALAR. Es muy distinto regalar a compartir.

La verdad me da tristeza voltear la cabeza y descubrir a mis mejores amigos casados. Caray, me arriesgo mucho al escribir estas líneas, no quiero provocar la ira de nadie. Simplemente estoy siendo sincero. El cáncer en el dedo realmente les está afectando, al menos a la gran mayoría. No quiero ni pensar cuando comiencen a generar estirpe. Bueno, y eso que algunos ya lo hicieron o están en pleno proceso. Hace unos dos años eran las bodas, el año que viene serán los dichosos e insufribles “bautismos”, y luego en menos de 4 años comenzarán los “divorcios“. Y esos serán los menos, porque realmente pocos se atreven a anteponer sus propios intereses a los de una sociedad hipócrita, dominada por unos absurdos y obsoletos valores religiosos. Y se verá como algo “bueno”. Y los que sí se divorcien tendrán que soportar la carga psicológica de ser siempre serán estigmatizados por lo mismo. ¡Qué triste es ser un ser social!

Vestida de puritana y de santa moral…

No tengo pareja estable desde hace cuatro años, más o menos. Y voy para otros cuatro. Que les quede claro de una buena y definitiva vez: Me molesta que se la pasen preguntándome sobre lo mismo: “Que si tengo novia” “Que si no me pienso casar” “Que si esto, que si aquello, que si lo otro”. Por favor. Si en realidad estuvieran preocupados por mí, ¿por qué no se preocupan de las actitudes que a menudo me demuestran con dichos comentarios? Ciertamente me han dejado de incomodar, he aprendido a pasar de ellos, pero cómo jode escuchar a las mismas personas con las mismas preguntas una y otra y otra y otra y otra vez. Ya basta ¿no?

Porque yo sí he tenido que someterme a ciertas convenciones sociales, porque he tenido que soportar las presencias a veces muy molestas de las parejas de las personas a las que más quiero, porque sé cuándo quedarme callado aunque hay veces que no me aguanto las ganas. Pero el punto es que me merezco un poquito de actitudes recíprocas ¿no?

Esto me suena a reclamo social, parece un monólogo que bien podría titularse “Pedro vs. El Mundo“, la verdad sólo eran palabras que tenía guardadas en mi subconsciente y que tenía que canalizar de una u otra forma. Y como las personas a las que suelo conocer bajo el mote de “amigos” cada vez tienen menos y menos tiempo disponible para mí y cada vez las veces que nos vemos me parecen más y más aburridas, prefiero ponerlo por este medio.

En fin, si alguien tiene algo que decir, será gratamente leido en los comentarios.  Graciositos o ardillas cibernautas por favor abstenerse. No estoy de humor para ustedes.

¿Qué sabes tú lo que siento? ¿Qué sabrás tú del amor?

comentarios
  1. Alfonso dice:

    Pues que mas puedo decir que nunca en mi vida habia visto tan objetivamente todo esto, debo ser honesto en algun punto de mi vida si quiero decir ‘till death do us part (buena cancion de exodus por cierto) es inegable que es todo un problema y como bien que ha de tener sus altibajos como todas las relaciones humanas, hay que aceptarlo no se por que dicen que el ser humano es genial, todos tenemos cosas horribles… perdon perdon me desvio del tema, si bien tambien compartir tu vida con alguien tiene sus cosas buenas como apoyo incondicional (bah que nos hacemos pato eso no existe) y cosas que no puedo llegar a ver… espera yo defendia el matrimonio ya veo que no tanto, tal vez tenga que ver con que esta semana no ha sido la mejor de mi vida, yo creo si la voy a marcar en el calendario para hacer un concurso de las peores, bueno creo que se me fue el hilo pero lo mas importante ya lo dije asi que creo que es todo.

  2. Fernando dice:

    Pedro, no sabes que bien se siente leer las lineas que escribiste. Todos tus enunciados expresan lo que he estado sintiendo durante los últimos años. Por mucho tiempo yo he pensado en lo mismo: en la idea del vivir feliz para siempre con alguien.

    Que es lo que motiva a alguien a compartir su vida con otra persona cuando la experiencia nos dice que eso nunca funciona, cuando conocemos tantos casos en los cuales las personas son infelices.

    Yo, como tú lo mencionas, he aceptado que soy un egocéntrico narcisista. Siempre antepongo mis necesidades sobre la de los demás. Es una actitud que me agrada, es cómoda, pero me hace pensar que me comienza a apartar de las personas que conozco. Tal vez yo espero que mis amigos no cambien o que se acomoden a mis necesidades o quizá, secretamente quiero que sigan a mi lado.

    En fin, este es un tema para una borrachera (y desafortunadamente ya no tomo) así que tal vez nunca tendré la oportunidad de discutirlo por completo. Cuídate y espero que todo vaya bien. Por cierto, me gusta mas el nuevo look de tu blog.

  3. Claudia dice:

    Estoy de acuerdo contigo, la sociedad (mexicana, cabe resaltar, porque es la que mejor conocemos y es de la que podemos hablar) está “chueca” define conceptos en base a la hipocrecia y mentiras, y definitivamente no sabe distinguir la diferencia entre compartir y regalar.
    Compartir es viable, es posible, lo he vivido, pero es muy difícil de lograr y peor aún de encontrar con quien.
    En cuanto a tu aseveración sobre que es triste ser un ente social, me temo que estás dramatizando las cosas, por desgracia a nuestros escasos 29 años no podemos realmente conocer lo que es la sociedad en su totalidad en todo el mundo, por lo que considero que no tenemos elementos suficientes como para calificar de triste a los entes que se ven obligados a estar en una sociedad, si un ente tiene la inquietud de ver que hay más allá pues siempre tiene la opción de cambiar la sociedad en la que se desenvuelve y, con todo el derecho que le confiere por el hecho de ser humano, buscar la felicidad, en sociedad, porque eso somos, seres sociales, inevitablemente.
    Actitudes recíprocas? quien eres tu para “solicitar” algo a las personas? hablas de tolerancia, pues me temo que debes ser tolerante con aquellas personas que ni siquiera se dan cuenta que hacen daño, porque eso es lo que sucede, son inconcientes, no saben lo que hacen, no se dan cuenta. Mas bien es tarea de la persona que si es conciente, ser tolerante con las que no lo son, ser comprensivo, al ser conciente le toca la parte de ser más maduro y compreder a los inconcientes.
    Amigos? Ojalá me consideres dentro de ese mote, y si no platicamos es porque no quieres jeje (si, es reclamo).

    Cuidate mucho, y si de filosofar se trata, yo le entro.

    Clau

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