CARTA I

Publicado: 13 abril, 2011 en ALUCINES, DIVAGACIONES

ME VEO OBLIGADO A LA AUTOCENSURA… NO SÉ, SÓLO QUIERO AÑADIR QUE A VECES SE ME SOBRECALIENTA EL CEREBRO Y EMPIEZO A DIVAGAR HASTA NIVELES INSOSPECHADOS.

Gracias a todos los que leyeron estas líneas, no pienso suicidarme aún.

Salu2!

Hola Pedro,

 Llevo mucho tiempo intentando comenzar a escribir esta carta. Supongo que lo he pensado mucho a fin de hacerlo de una manera más sutil, con tal de no herir susceptibilidades ni causarte incomodidad. Pero no sé si eso mismo provocaría cierto nivel de censura que no puede ser ni por asomo saludable.

Así que hoy le he dado soltura a los dedos y a la mente para que trabajen algunos minutos mientras redacto estas líneas, sin importar que el resultado final no sea del todo políticamente correcto. Lo que se tenga que escribir, será escrito.

Creo que las ganas de montar estos párrafos surgieron a raíz de tu reciente estado de ánimo. No es la primera vez que se te ve así y sé que tampoco será la última. Lo que quisiera investigar, de una vez por todas, son las causas. Porque ciertamente ya me estoy cansando de regresar continuamente a este círculo en el que se enclaustra esa mente tuya y al que no le veo fin ni principio.

¿Dirías que estás triste? ¿O dirías que estás decepcionado? ¿Molesto? Hago esas preguntas porque son estados de ánimo completamente distintos. Quizá comparten algunas características al momento de manifestarse, pero tienen como causas situaciones muy diferentes entre sí. Vamos, es como una tos y un resfriado.

Por lo que te conozco, que no es poco ni bastante, creo que estamos hablando de una depresión. Hace algunos años te sumiste en la peor de ellas según recuerdo. Y no te diste cuenta sino hasta que ya era demasiado tarde. En el camino varias personas te abandonaron o terminaron ignorándote, porque sencillamente las fastidiaste con tu eterno divagar y andar meditabundo, así como con tus reacciones en muchas ocasiones violentas. No estoy reprochándote nada, y creo que tampoco todo esto es suficiente como para justificar o atenuar circunstancias por las que tuviste que pasar. Pero tu estado de ánimo influyó en que las cosas quizá no encontrarán su mejor o más prudente cauce.

Creo que siempre has estado inconforme contigo mismo, con tu manera de ser, con tu mundo, con tus obsesivos y pragmáticos esquemas de pensamiento.  No quisiera decir que ya es muy tarde para intentar minimizar esas características tuyas, más bien me gustaría enfatizar que ya va siendo hora que las asimiles y saques el mejor provecho de ellas, porque en caso contrario, seguirán siendo el fuego que alimente la hoguera a la que tú mismo te has condenado.

Vaya, las líneas anteriores suenan muy dramáticas. Creo que la influencia que tus preferencias musicales, cinematográficas y literarias han tenido sobre mí salen a relucir siempre que intento explicar con detalle algo. Pero regresemos al punto: ¿recuerdas cómo le hiciste aquélla vez para salir del hoyo? Simple: hiciste lo que realmente querías hacer. Y si eso implicaba decirle a alguien que ya estabas harto de tantos engaños y pantomima, si eso requirió que mandaras por un hoyo a todos aquellos que te estaban fastidiando la existencia, si eso implico que por un instante le dieras la espalda a todas las personas en las que habías creído hasta ese momento, no le veo problema alguno en volver a experimentarlo. Quizá no con las mismas medidas, pero sí con el mismo objetivo: ser tú mismo.

El año que te dedicaste a la docencia realmente me diste una sorpresa. No sé si grata o desafortunada, pero de que hiciste un movimiento inesperado, lo hiciste. Claro, que en buena parte dependiste del apoyo de alguien (mejor no poner nombres) que eventualmente se voltearía en tu contra.

Pero no nos precipitemos ni desviemos el tema. No interpretes esto como una sugerencia de mi parte para que regreses a la docencia, claro que no. Sé que ahora, más que nunca, estás sacando provecho de todo lo que obtienes de tu trabajo como Ingeniero Químico. Y también sé que tú sabes que el trabajo no está del todo mal. No te caería nada mal ganar más dinero, pero cuando lo tengas seguirás pidiendo más, eso que ni qué. Mejor empieza a hacerte a la idea de que, en ese sentido, difícilmente te sentirás satisfecho.

Lo que quiero enfatizar es que tienes muchos puntos a favor que te niegas rotundamente a percibir. Tu petulancia es lo que realmente molesta de tu persona. Y eso mismo te ha causado infinidad de problemas. Creo que deberías aprender a quedarte callado cuando no requieres abrir la boca y a veces también deberías evitar esperar tanto de ti mismo.  No quiero que seas autocompasivo hacia tu persona, pero de vez en cuando no te haría mal hacerte de la vista gorda con tus faltas y defectos.  Pero lo increíble es que a veces, sin que sea necesario, te duermes en tus laureles, justo cuando deberías de estar más activo que nunca. Y ahí, en esa contradicción, se origina la depresión. Porque percibes que estás haciendo algo de lo que no esperarías estar disfrutando en ese momento y temes que, esto mismo, traiga consigo consecuencias  inesperadas que terminarían evidenciando lo mediocre que eres.

Te lo digo desde este momento: eres muy extraño. Y lo sabes bien.

Tu trastorno obsesivo-compulsivo que si bien lo mantienes con eficacia al margen de varios aspectos de tu vida, lentamente comienza a carcomer tu cerebro desde adentro hacia fuera. Y te causa mucha insatisfacción.

¡Sé cuánto quisieras que tus amigos y personas que más quieres vieran la vida como tú la percibes! Que entendieran de una buena vez por todas que no existe un dios al que acudir, y que dicha creencia es una clara demostración de un carácter débil.  Que casarse con alguien no es el inicio de la felicidad eterna, sino de la eterna búsqueda por la felicidad en un camino que rara vez garantiza encontrar una salida satisfactoria y que termina por desviarse hacia el conformismo y la resignación. Que escuchar una canción no sólo implica entenderla, sino apreciarla, absorberla, hacerla tuya y luego volcarla a la par de aquellos sentimientos que te evoca.  Pero mucho me temo que jamás encontrarás a alguien que vea todo de la misma forma en la que tú lo haces.

Sé que te sientes más solo que nunca. Pero ¿no eras tú el que se jactaba de disfrutar de la soledad? ¿No será que ya te empezó a fastidiar un poco?  Pero claro, eres tan egocéntrico que con dificultad apenas y podrás aceptar que, quizá, hay un poco de razón en este último racionamiento mío.

Porque te aferras a la idea de una vida en la que tú mismo eres el eje de todo lo que ocurre en ella. Y no digo que esto esté mal, al contrario, es laudable que lo veas de esa forma. Pero deberías de vez en cuando poner de manifiesto la veracidad de esos ideales tuyos.

Está bien, quizá estoy siendo muy duro contigo, pero es que tú así lo eres conmigo. Entiende que no estoy reclamando nada, sólo quiero expresar lo que pienso y, como sé que nadie más lo hará, quiero que lo sepas antes de que sea demasiado tarde.

Creo que esta depresión encuentra ahínco en tu vida como soltero. Solterón podríamos decir. Casi a tus 30 años te has decidido terminantemente a no casarte ni tener hijos. Aunque los dos sabemos que es una determinación a la que en un futuro podrías ceder, aunque sea un poquito.

Tus mejores amigos, pocos si bien vale la pena recalcarlo, todos están casados. Y a los demás los has dejado ir o bien, ellos te han dejado. Por ahí no dudo que hay uno u otro al que frecuentas de vez en cuando, pero tampoco encuentran cabida total en tu complicado esquema de amistad. Y si a esto le sumas que cada vez te cuesta más hacer amistades. Bueno, nunca has sido muy hábil en ese sentido. Pero ahora la asíntota pareciera pronunciarse cada vez más.

Lo que es un hecho es que esta oleada de matrimonios te ha salpicado de una manera impresionante y, claro está, no estabas listo para recibir los impactos. ¿Te tengo que recordar que también te deprimiste cuando tus 3 mejores amigos se casaron con escasos meses de diferencia? Tú te encontrabas hundido en un charco de problemas en casa, específicamente con tus padres y hermana, y luego justo a estos individuos se les ocurre tomar la decisión de la que tanto has renegado durante toda tu vida. Lo peor fue que dos de  ellos te demandaron atención y tú esperabas que ellos te la dieran a ti, aunque temo decirte que no la demandaste. ¡Sorpresa! Te quedaste callado cuando, quizá, debiste haber abierto un poco la boca y replicado. Lo hiciste por respeto, cuando ellos no te respetaron e incluso te despreciaron. A mí no me engañas: desde entonces no eres el mismo y sé que para ti, ellos tampoco son los mismos, ni encuentran el mismo significado para tu persona como antes lo hacían.

Ahora vives solo, y si bien eso te regaló por algunos meses la calma interna que tanto anhelabas, también comenzó a dejar rodar una pequeña bola de nieve por la ladera de la que, en este momento, desconoces su tamaño y si terminará por derribarte.  Porque te acostumbraste a una dinámica de amistad que difícilmente encontrarás nuevamente. Te estás haciendo viejo y, para colmo, vas en contra de las “buenas costumbres” de esta, nuestra desgastada y obsoleta sociedad. Pensaba usar la expresión “eres patético”, pero me la voy a ahorrar, al menos por el momento.

Todos los que te conocen terminan sorprendiéndose de qué no tienes novia o andas en algo por el estilo. A decir verdad yo no.  Y no por darte la razón, pero después de lo que te ha “tocado” vivir, no me llama la atención que hayas decidido permanecer al margen de un compromiso. Lo que no sé es cuánto vas a aguantarlo o qué otras consecuencias traerá hacia ti. Porque te has percatado que es muy difícil encajar en un mundo que te demanda estar con alguien. Y en el que pareciera que necesitas estarlo.

Quisiera decirte que es falta de madurez lo que tienes, pero me temo que es más complicado que eso. Y tampoco voy a otorgarle la categoría de “Madura” a una situación que ambos sabemos que no es garantía de ello.  Son sucesos distintos y punto.  Pero, aunque lo sabes, te empeñas en querer encontrar prueba de ello, y me temo que no la encontrarás. Va a depender de ti. Y eso también te entristece. Te entristece que te tienes que convencer que lo que has hecho, lo has hecho sabiendo que ha sido lo mejor para ti. Y te cuesta trabajo porque pocas personas lo hacen de esa forma. O sea que ni tú mismo te la crees. Pero eso sí, te jactas rotundamente de tu convicción propia.

A veces te digo que deberías dejar de pensar tanto y dejarte llevar un poco. Pero sé que no puedes. Te gusta en exceso andar indagando las causas y efectos de todo lo que ocurre en tus alrededores psicológicos y sociales. Sólo quiero decirte algo: no pierdas de vista tus objetivos. Aférrate a ellos y defiéndelos. Son todo lo que te queda.  ¡Qué más da si estás triste o deprimido! No los sueltes. No te diluyas en esta tormenta que tu mismo has ocasionado en tu mundo personal, donde sí eres tu propio Dios y eres aún peor que la pobre descripción del mismo ser en la doctrina católica.

De estas líneas no esperes más, tengo franco miedo en revisar lo que he escrito. Por eso te voy a dejar aquí esta carta, sin editar. Sabes que cuentas conmigo, aunque a veces no acuda al llamado. Pero estoy ahí, latente.

Pedro G.

Tan atrás debí caer
Y sin soñar y sin perder
Pequeñas cosas a probar
La flecha incandescente

Vamos baja hasta aquí
Ven rodando acaba en mí
Te obligo a verme tras un crisol,
Te obligo a ser brillante

Todas las cosas que fui
Siempre midiendo
La vida es tan trivial

Desde hoy puedo ver
El Edén
Tus pies y marcas
¿Oyes la tierra zumbar?

Arrojar, prender la piel,
Sobre las hierbas está bien,
Que los insectos me dan amor,
Ya soy más fuerte, vamos.

El mundo es un color
Que está a punto de arder
A tus pies, como yo

Hasta aquí llegaré
Esta es la otra cara del sol
Hoy quiero hablar
Hoy quiero amor
Hoy quiero amor…

Irá todo bien
Soy más fuerte hoy
Irá todo bien

Sueño en el húmedo Edén.

comentarios
  1. Di dice:

    Uff… no queda más que salir poco a poco de ese letargo….

    Cuentas conmigo….

  2. Pavel dice:

    Hace poco murió una tía, uno de sus hermanos, mi tío entristeció. En su Facebook puso una foto de mi tía en el hospital sentada en la cama… le apretó un montón de veces al botón “gloss” de su editor de imágenes y luego le puso una nota que decía algo así: “Mi hermana se a hido”. La frase estaba escrita con ayuda de Paint, creo, porque se veía gachísimo.

    La verdad no sabía si reir o llorar. Pero entendí algo, todos queremos expresar nuestro dolor de alguna manera, quizás le digan catarsis los psicólogos, purgar las tripas le digo yo.

    Los estados de animo obedecen tanto a nuestro ambiente como a nuestro vientre, a veces adentro y afuera se acomodan de tal forma que uno hasta se siente feliz… a veces pasa lo contrario. A veces esa combinación dura meses o años, a veces unos minutos.

    Pero entonces uno quiere vaciar las tripas. Algunos pintan su casa, otros hacen ensambles con paint en su computadora, otros escriben poesía, cartas o canciones.

    Lo chido es que al final todo pasa y luego lees tus cartas y dices… qué chido! o qué exagerado! o que chafa escribí!. Pero es chido recordarlo.

    Yo no comprendía como algunas personas usan seudónimos para escribir libros famosos, yo decía: -si yo escribiera un libro chingón me encantaría que mi nombre Pável Pérez estuviera en la portada para ser famoso y chingón como mi libro.

    Lo malo es que no todos comprendemos que tenemos esos minutos y que algunos somos más creativos que otros (o más trágicos) y escribimos. Y por eso los seudonimos.

    Oh! Uno envejece y se hace o más guapo o más sabio (en mi caso ambos) y entiende mejor.

    Amigo, gracias por escribir tu carta y compartirla con todo el mundo (bueno sólo los que tienen compu con acceso a internet). Comprendo el cometido de ella y me regocijo al leerla, aunque no entiendo algunas cosas y en otras no estoy de acuerdo.

    Pero de eso se trata… no?

    Te comento, se que carece de importancia el comentario, que mi opinión es una opinión como la de todos, no necesaria y subjetiva, así que ignórala. En la vida todo son opiniones y las opiniones valen nada. No trates de entenderme, si lo logras te dos 5 puntos de respeto machín.

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