ALBORES SIN FINAL

Publicado: 6 julio, 2011 en ALUCINES

Hoy he amanecido nuevamente abrazado a la tristeza, una tristeza con la que nunca hubiese querido pasar la noche. Situación que, por más que aborrezco, sigo haciendo de manera regular.  

Los sueños ya no son figuras creadas por mi subconsciente, sino deseos y memorias que parecían olvidados. Cajones llenos de recuerdos que alguna vez deliberadamente abandoné y que, de una u otra forma, han encontrado el camino de regreso a casa.

Mi mente es un esclavo insurrecto. No puedo dominarla y a veces pienso que ella me tiene doblegado a mí.  ¡Si tan sólo la resignación y la despreocupación fuesen armas sencillas de usar!

Amanece una vez más, aunque mis pensamientos siguen aún a oscuras. No puedo distinguir un día del otro y el tiempo simplemente parece un accesorio de la vida que he preferido ya no portar conmigo.  

Ahora veo que soy muy vulnerable. A todo. A ti especialmente. A tu irresistible reminiscencia. Y también a tu indiferencia. A tu incapacidad para interesarte en mí. A la imposibilidad de que sepas que gasto mis travesías echándote de menos.

Esta soledad infinita se burla de mi persona y de mis principios, pero también me hace compañía, y junto a la tristeza conforman mis únicos invitados habituales.  

Llorar ya no consuela y lamentarse sólo evoca las ganas de continuar pensando en lo mismo.

¿Por qué no sales de mi mente?… ¿Por qué?

He sido tan tonto…

comentarios
  1. Claudia dice:

    se llama apego

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